Comunicación Social y Periodismo

Cuarto Semestre

Clase de Géneros Interpretativos

David Fernández Orjuela - Sebastián Martínez Díaz - Karla Andrea Figueroa Gutiérrez - Adriana María Guerrero Ortiz

Profesora: Liliana María Gutiérrez Coba

 

Creado con Wix.com

¿Tienen los videojuegos algún efecto positivo?

Cada año el número de lanzamientos crece, al igual que el debate sobre los beneficios que se le atribuyen a este tipo de contenidos. Se suele cuestionar a estas plataformas de entretenimiento, pero más allá de la satisfacción momentánea, ¿qué beneficios tienen? 

Por: Sebastián Martínez Díaz

Es ampliamente aceptado que los videojuegos permiten crear espacios agradables de lo más variopintos: unión familiar, recreación entre amigos, aislamiento personalizado, entre otros. Además, en general se habla de que enseñan a resolver problemas o que mejoran la coordinación mano-ojo, pero más allá de eso, ¿qué otra cosa ocurre?


Es importante mencionar que el estado en el cual estos productos inducen a los jugadores es proclive a tener dos consideraciones. La primera es la fundamentada en el punto de vista clásico de que estos a la larga fomentan comportamientos nocivos. La segunda es que estos son una gran oportunidad de ocio, aprendizaje y recreación que, si se trata bien, no representa ninguna contraindicación para los gamers


Los aspectos potencialmente benéficos que se le pueden atribuir, en esencia, se agruparían en 4 grupos: cognitivos (memorización de hechos, percepción y reconocimiento espacial, capacidades lógicas y de razonamiento, comprensión lectora), de destrezas y habilidades (autocontrol y autoevaluación, implicación y motivación), socializadores (aumentar la autoestima, interacción con amigos de manera no jerárquica) y de alfabetización digital (introducción a la informática y aspectos prácticos de este mundo). 


Siendo así, conocer los efectos positivos que esta clase de contenidos interactivos tienen en las personas que los consumen ayuda mucho a su aceptación amena dentro de nuevos ámbitos inexplorados de la vida diaria. Más aún, a pesar de todos los prejuicios que se pueden conjurar en su contra, sigue latente la perspectiva de que estos pueden funcionar como un medio práctico y divertido para desarrollar nuevas competencias y aptitudes.

Infografía que explica los principales beneficios de los videojuegos. Por Sebastián Martínez Díaz.

¿Existen beneficios para la mente?

 

Dentro de los efectos benévolos que se le atribuyen a los videojuegos, se encuentra el del desarrollo cognitivo. “Los videojuegos permiten el desarrollo de habilidades viso-construccionales, además de otras cuestiones que tienen que ver con el aprendizaje, estilos de afrontamiento o desarrollo de estrategias”, explica Christian Muñoz Farías, médico psiquiatra de niños y adolescentes.


Esto quiere decir que estos medios interactivos pueden ayudar a integrar progresivamente aptitudes visuales, motoras y espaciales, afiliando elementos mentales dentro de un todo organizado.

 

De esta forma, al enfrentarse a obstáculos, los jóvenes se esfuerzan por hallar maneras de resolver problemas de maneras prácticas y creativas. Algunos juegos que fomentan este tipo de integración mental serían Uncharted y Half-Life 2, que pertenecen al género de acción y aventura, u otros del estilo de World of Goo o Portal, que buscan resolver puzzles complejos.


Además, los videojuegos presentan la posibilidad de optimizar procesos atencionales o de concentración, agregando también que estos permiten optimizar el desempeño cognitivo y emocional de un individuo.

 

Juegos como Spec Ops: The Line, The Last of Us o Heavy Rain presentan situaciones límite de alta carga emocional en las cuales la moral del jugador entra en juego y se entrelaza con el tramado del relato siendo contado. Incluso existe un género muy popular totalmente basado en las decisiones del jugador: el RPG. “Jugar The Walking Dead ha hecho que me plantee en todo momento la madurez de mis decisiones y ha hecho que cambie mi perspectiva en muchas cosas”, dice Juan Pablo Rojas, estudiante que recientemente completó dicho juego.


Un juego como FIFA favorece diversos procesos de socialización. Hay muchachos que pueden tener dificultades en sus habilidades sociales, y al tener un juego así como interfaz de interacción, favorece que se pueda dar un desarrollo”, plantea el psiquiatra como otro beneficio presente. “Yo he conseguido muchos amigos virtuales, por así decirlo, mientras estoy en Call of Duty o PES, y gracias a eso he tenido muy buenas experiencias sociales, aunque físicamente no esté con esas personas”, expresa Daniel Cruz, gamer

Con todo esto, es importante tener siempre en cuenta en qué contexto o coyuntura se cierra el videojuego. Todo depende de la supervisión de un adulto responsable, el tipo de juego y el criterio y madurez mental del jugador. 


Apoyando lo anterior, un artículo de María Teresa Gómez del Castillo (Videojuegos y transmisión de valores, Universidad de Sevilla) plantea también varias posibilidades didácticas de los mismos. “Nadie discute el valor educativo de los juegos, sin embargo, en muchos casos, desde casa y sobre todo desde la escuela, se rechaza el valor educativo de los videojuegos, sin preguntarnos qué tienen para que motiven y hagan esforzarse tanto para aprender su manejo durante horas”, explica Gómez. 


En el tema de los juegos más “maduros”, con mayor contenido que tiende a lo violento, se debe individualizar a la hora de analizar sus efectos, no generalizar. La diferencia aquí radica, según Muñoz, en el impacto particular que pueda tener el videojuego, ya sea por el nivel de madurez que cada sujeto tenga o por otros factores, como lo son diagnósticos médicos relacionados a trastornos. Todo depende del respeto de los parámetros que requieren ser aplicados a cada jugador. 

Aprendizaje y educación: ¿Una oportunidad?

 

Según Javier Cubillos y Laura Peláez, autores del artículo Los videojuegos como herramienta educativa y cultural de la sociedad, generadores de conocimientos e imaginarios, “no es de extrañar entonces que (...) se estén implementando estrategias que incentiven la introducción de las tecnologías y por su puesto de los videojuegos en las aulas (…). Estadísticas muestran que ciertas habilidades y destrezas se desarrollan gracias a este tipo de tecnologías. Un ejemplo de esto es DimensionM, (...) que busca enseñar conceptos básicos de matemáticas”. 


Otro ejemplo claro es la iniciativa de Obama a la hora de formular el concurso National Stem Video Game Challenge, o el hecho de que algunas escuelas alrededor del mundo usen Minecraft para fomentar la creatividad en sus estudiantes o el modo educativo de Assassin’s Creed para enseñar historia.

Video explicativo acerca del Modo "Discovery Tour" del videojuego Assassins Creed.

Por Sebastián Martínez Díaz

Este último recrea fidedignamente y con mucho cuidado los escenarios históricos, el ambiente y la época en que se desarrolla la historia (sea Palestina medieval, el Renacimiento italiano, la Inglaterra victoriana o la Grecia antigua).

 

“Quizás no sea el interés primordial el de educar sino el de lograr una verdadera inmersión en el universo del personaje, sin embargo como consecuencia, se despierta el interés en el jugador por ciertos temas que quizás antes ignoraba”, argumentan Cubillos y Peláez.

Siendo así, existen también videojuegos cuya función educativa es más implícita, “como es el caso de los juegos de estrategia que por un lado desarrollan las habilidades de organización y administración de recursos, a la vez que enseñan indirectamente aspectos en el mejor de los casos, cuidadosamente sacados de los referentes históricos como en el caso de Age of Empires o Shogun”, explican los autores.

Aprender cómo resolver problemas de razonamiento básico con Little Big Planet, de la filosofía objetivista de Ayn Rand con Bioshock y de la incertidumbre que trajo consigo el advenimiento de la civilización en el salvaje oeste norteamericano que brinda Red Dead Redemption, son experiencias que solo un juego puede ofrecer de la forma más entretenida posible para todos los involucrados.

El habla y el cuerpo: promovidas por los videojuegos

 

Dentro de esta categoría, los contenidos digitales interactivos presentan también varios beneficios. Según Gómez, algunos de ellos son el fomento de habilidades motrices, de reflejos y respuestas rápidas, además de aspectos como la coordinación óculo-manual y la percepción visual y espacial.


Para Muñoz, existen también beneficios en el ámbito lingüístico. “La interactividad sincrónica y el coincidir con personas de otros países pueden ayudar a desarrollar habilidades de este tipo y así optimizar lo que han aprendido de otro idioma”. Explica que este tipo de plataforma no sustituye un proceso de aprendizaje formal, pero al vincular emocionalmente un valor de motivación, favorece el aprendizaje. “El individuo, al no estar sujetado al criterio de evaluación de desempeño que se presenta en la escuela, puede desarrollar mucho mejor sus habilidades psicolingüísticas”. Al no haber escrutinio, se fomenta el aprendizaje de otro idioma de una forma interactiva y que resulta interesante para el jugador.


Con todo esto se debe incluir también que resulta fundamental dejar de lado las preconcepciones que algunas personas (padres, en su mayoría) tienen de los videojuegos, para permitir que estos espacios de aprendizaje anteriormente mencionados se den. Censurar sin criterio puede estar evitando que una buena oportunidad de esta índole se dé. Sin embargo, todo debe hacerse con responsabilidad y límites. Tal como remata Muñoz, “los prejuicios impiden la posibilidad de darle un adecuado uso a un recurso que puede resultar benéfico. Por eso se debe utilizar como debe ser”.

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